Restaurantes y cafeterías

Digital signage para restaurantes y cafeterías.

Tu carta, tus ofertas y la clave del wifi en las pantallas sobre la barra: se cambian desde el móvil en segundos, sin reimprimir nada, y siguen funcionando cuando se cae internet.

La misma barra, antes y después

Se descolgaron tres cartas impresas y en su lugar se colgaron tres pantallas con la app Carta digital. Arrastra la línea para ver las dos.

La misma barra con tres pantallas en vertical: carta de bebidas, pizzas y hamburguesasLa barra de una cafetería con tres cartas impresas enmarcadas en la paredAntesDespués
Una ilustración: una foto de archivo de una cafetería en la que las cartas impresas se han sustituido por pantallas con la app Carta digital. Las cartas son diseños de ejemplo de la propia app.

Qué hacen las pantallas en un restaurante

La mayoría de los locales empieza por la carta y añade lo demás en el primer mes. Cada cosa es una app del panel y está incluida en el precio.

La carta sobre la barra

La app Carta digital muestra tus platos, precios y fotos en uno de 11 diseños, en horizontal o en vertical. Las categorías se convierten en páginas: una carta más larga tiene más páginas, nunca letra más pequeña.

Ofertas y combos

El plato del día, el menú de mediodía, una bebida de temporada: una imagen, un vídeo corto o un tablero Combo en la lista, que desactivas el día que termina.

Wifi y reseñas con código QR

La app Código QR crea un código que conecta al wifi, abre tu web o lleva a una reseña de Google: se escanea desde la mesa en lugar de preguntarlo en caja.

Varias cosas en una pantalla

Zonas divide una pantalla en dos, tres o cuatro partes: la carta junto a una oferta, con una cinta de avisos pasando por abajo.

El escaparate y la cola

Una pantalla vertical junto a la puerta enseña a quien pasa qué sirves y cuánto cuesta; el mismo tablero junto a la cola da tiempo a decidir antes de llegar a la caja.

Todos los locales a la vez

Una lista puede ir en cada pantalla de cada local. Cambias un precio una vez y se actualiza en todos los tableros que lo muestran.

Qué cambia cuando la carta está en una pantalla

La diferencia se nota en las horas y las impresiones que dejas de gastar.

Se acabó reimprimir

Un precio nuevo, un plato agotado, un proveedor que cambió el queso: editas el plato y publicas. Nada que imprimir, plastificar ni colgar.

Un cambio en segundos, no el viernes

Los reproductores reciben un cambio publicado en segundos. El tablero de la pared ya está bien antes de que llegue el siguiente cliente.

Fotos donde se decide

Un plato con foto y precio se elige más fácil que una línea de texto. Los diseños se construyen alrededor de las fotos cuando las tienes, y caben más platos cuando no.

Una carta, todos los locales

Los locales dejan de ir cada uno por su lado: el tablero de cada uno es la misma lista, editada en un solo sitio.

Prueba de que la promoción salió

Cada pantalla registra qué reprodujo y cuándo. El informe de reproducción — un PDF que exportas o recibes por correo — muestra cuándo y dónde estuvo una promoción en pantalla; importante cuando un proveedor paga por ese espacio.

Funciona aunque falle internet

La carta se guarda en la propia pantalla. Si la conexión se cae en pleno servicio, el tablero sigue, y los cambios llegan cuando vuelve.

Qué necesitas

Nada de esto requiere instalador ni servidor, y no vendemos nada de ello: usa lo que tengas o lo que tenga tu tienda de electrónica.

Una pantalla

Cualquier televisor o pantalla profesional con entrada HDMI. Un televisor normal vale para empezar; para un tablero que funciona de la apertura al cierre compensa una pantalla profesional, hecha para muchas horas.

Algo que ejecute el reproductor

Un TV box o stick Android detrás de la pantalla (Android 8 o posterior), o un televisor con Android TV o Google TV, que instala la app directamente. Un ordenador con navegador también sirve.

Conexión a internet

Cable o wifi, para vincular la pantalla y recibir cambios. La reproducción continúa sin ella.

Una cuenta de SignageStack

Gratis 21 días con todas las funciones en una pantalla, sin tarjeta. Después, 11 € por pantalla al mes o 100 € al año.

La instalación, de la caja al tablero

La primera pantalla lleva más o menos lo que colgarla; el resto del trabajo es la carta.

01

Cuelga la pantalla y conecta el box

Pon el televisor donde mira la cola —sobre la barra, junto a la puerta— y conecta el box Android a su entrada HDMI y a la corriente. En horizontal sobre la barra, en vertical junto a la puerta: la orientación se elige en los ajustes de la pantalla en el panel.

02

Instala el reproductor y vincúlalo

Instala el reproductor de SignageStack en el box. La pantalla muestra un código de seis caracteres; en el panel elige Añadir pantalla, escríbelo y ponle un nombre que reconozcas, como «Barra — izquierda».

03

Escribe la carta o impórtala

Añade la app Carta digital y escribe los platos o impórtalos desde un CSV. Elige un diseño, añade tu logo, fija el color y la moneda. La vista previa junto al formulario es la pantalla terminada.

04

Añade lo demás y publica

Pon el tablero en una lista con tus ofertas y un código QR, asígnalo a la pantalla, fija el horario y publica. En segundos está en la pared.

Los cambios del día a día

Los hace quien esté de turno, desde el móvil y con su propio usuario.

  • Cambiar un precio o quitar un plato: editas el plato y publicas, y se actualiza en todas las pantallas que lo muestran.
  • Desayuno y comida: un tablero para cada uno; al cambiar de carta apagas uno y enciendes el otro. La pantalla no cambia de carta sola según la hora.
  • Una oferta que termina hoy: desactívala esta noche en la lista y vuelve a activarla la semana que viene.
  • Horario: cada pantalla se apaga al cerrar y se enciende al abrir, con su propio reloj, incluso sin red.
  • Un local nuevo: vincula sus pantallas y dales las mismas listas. Nada que copiar.
  • El personal: invítalo como Miembro para cambiar contenido, o como Lector para ver sin tocar.

Dónde van las pantallas

Un restaurante tiene tres sitios donde una pantalla se gana su lugar, y cada uno pide algo distinto.

Sobre la barra es donde se decide. Aquí va la carta: cada plato, cada precio, legible desde el final de la cola. En una cafetería con una carta corta basta una pantalla en horizontal. Una carta más larga se reparte sola entre dos o tres pantallas en vertical —bebidas en una, comida en la siguiente, ofertas en la tercera—, que es la disposición de la imagen de arriba.

Junto a la puerta o en el escaparate es donde se decide si alguien entra o no. Una pantalla vertical con el plato del día, el menú de mediodía y su precio hace más aquí que la carta entera. Detrás de un cristal, el brillo importa más que el tamaño: una pantalla profesional luminosa se lee a plena luz del día, mientras que un televisor apagado se convierte en un espejo.

En el comedor nadie necesita ya la carta. Es el sitio del código QR del wifi, el de las reseñas, el evento de esta noche y el postre que aún no han pedido.

Qué tamaño, y en qué posición

Mide desde donde la gente está de verdad, no desde el centro del local. Para una carta que se lee línea a línea, el lector más lejano no debería estar a más de unas cuatro alturas de pantalla. En una barra a dos o tres metros de la cola, eso es una pantalla de 32" a 43"; de un lado a otro de una cafetería, de 43" a 55". La tabla completa está en la guía de equipos.

Decide si irá en horizontal o en vertical el día que la cuelgues, no después: el soporte, el largo del cable y la composición dependen de ello. En SignageStack la orientación es un ajuste de cada pantalla en el panel, y todos los diseños de Carta digital se adaptan a las dos posiciones.

Cómo escribir una carta para una pantalla

Una carta impresa se lee sentado, en la mesa. Una pantalla se lee de pie, en la cola, en unos segundos. Eso cambia cómo hay que escribirla.

  • Una categoría por página. Carta digital ya funciona así: Café, Cocina y Postres tienen cada una su página, y una categoría larga tiene más páginas en vez de letra más pequeña.
  • Nombres cortos, descripciones cortas. «Flat white — espuma sedosa» se lee a cuatro metros. Una frase sobre la granja, no.
  • Un precio en cada plato. Un tablero sin precios manda a la gente a preguntar a la caja.
  • Fotos para los platos que quieres vender. Una foto junto a un precio es lo más potente de la pared. Si no tienes buenas fotos, desactívalas: en los diseños caben más platos cuando no reservan sitio para imágenes.
  • Dale tiempo a cada página. Ajusta los segundos por página para que dé tiempo a leer una página entera antes de que pase. Si la gente lee el tablero mientras hace cola, mejor que vaya lento.

Qué poner en la lista

La carta no tiene por qué ser lo único en pantalla, pero sí lo principal. Una buena lista sobre la barra es corta:

  1. La carta, que ocupa la pantalla el mayor tiempo.
  2. Una oferta: una imagen, un clip corto o un tablero Combo.
  3. Un código QR que conecta al wifi o abre tu página de reseñas de Google.

Si prefieres mostrarlo todo a la vez, la app Zonas divide una pantalla en partes: la carta a la izquierda, la oferta a la derecha y la cinta de avisos pasando por abajo.

Que todo esté al día

La gracia de una carta digital es que nunca se queda vieja, así que encarga a una persona que siga siendo así, y da a todos los demás su propio usuario. Un Miembro puede cambiar el contenido; un Lector puede mirar sin tocar nada. Cuando cambia un precio, cambia una vez, en el panel, y todas las pantallas con ese tablero lo siguen en segundos.

Echa un vistazo de vez en cuando a la lista de pantallas del panel. Cada reproductor informa de cuándo se vio por última vez y de qué está reproduciendo, así que una pantalla que se apagó aparece ahí sin que nadie tenga que ir hasta ella.

Errores fáciles de evitar

  • Letra demasiado pequeña para el local. Si tú no lees el precio desde el final de la cola, nadie lo lee.
  • Demasiado en una página. Diez platos en una columna son una lista, no una carta. Deja que las categorías se conviertan en páginas.
  • Una pantalla frente a la ventana. El reflejo del mediodía puede borrar la imagen por completo. Gírala o usa una pantalla más luminosa.
  • Un televisor que no se enciende solo tras un corte de luz. Antes de comprarlo, comprueba el encendido automático en los ajustes, y elige un box que arranque en cuanto recibe corriente.
  • Precios en pantalla más viejos que los de la caja. La forma más rápida de perder la confianza que te da una pantalla.

Preguntas que hacen los restaurantes

No. Cualquier televisor con entrada HDMI funciona con un pequeño TV box Android detrás. Un televisor con Android TV o Google TV puede instalar el reproductor directamente, sin box.

Con un temporizador, no. Haz un tablero para cada carta y, al cambiar, apaga uno y enciende el otro: dos toques en el móvil. El horario de la pantalla, en cambio, sí la enciende y la apaga sola según la hora.

En directo, no. Una carta que ya está en una hoja de cálculo entra una vez en Carta digital como CSV; después, cambiarla es una edición rápida en el formulario.

El tablero sigue. La carta, las imágenes y el horario están guardados en la pantalla; los cambios hechos mientras tanto llegan cuando vuelve la conexión.

No. Pon el tablero en una lista y asígnala a las pantallas de todos los locales; un cambio llega a todas.

11 € por pantalla al mes, es decir 33 €, o 100 € por pantalla al año. Todas las apps y todos los diseños de carta están incluidos, y la prueba de 21 días funciona en una pantalla, sin tarjeta.

Tres pasos entre un televisor vacío y una pantalla viva.

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