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¿Cuánto cuesta el digital signage? El desglose por pantalla

Lo que cuesta de verdad una pantalla: panel, reproductor, soporte, software, tiempo de contenido y luz, con ejemplos para una pantalla y para veinte.

SignageStackActualizado 12 min de lectura

Una calculadora, gráficos impresos y un lápiz sobre un escritorio
Foto de Cht Gsml en Unsplash

Una pantalla de digital signage suele costar entre 150 y 250 € el primer año si reutilizas un televisor que ya tienes, y aproximadamente entre 600 y 1.250 € si compras una pantalla profesional, un reproductor pequeño y un soporte. Las dos cifras incluyen un año de software, que normalmente es una suscripción por pantalla: SignageStack, por ejemplo, cuesta 11 € por pantalla al mes o 100 € al año. A partir del primer año queda el software, el tiempo que alguien dedica al contenido cada semana y la electricidad de un panel encendido todo el día.

¿Cuánto cuesta el digital signage en tu caso? Abajo tienes el desglose partida por partida y después dos ejemplos con números: una cafetería con una pantalla y una pequeña cadena con veinte. Las cifras de hardware son rangos habituales para equipos comprados en tienda, no presupuestos. Compáralas con tu proveedor local el día que compres.

¿Cuánto cuesta el digital signage por pantalla?

Cada pantalla de digital signage, desde el mostrador de una panadería hasta el vestíbulo de un hotel, tiene las mismas partes:

  • La pantalla: un televisor o un panel profesional.
  • El reproductor: el pequeño ordenador que ejecuta el software de digital signage y envía la imagen a la pantalla por HDMI.
  • Soporte, cables y corriente: las piezas que deciden si la pantalla sigue funcionando dentro de un año.
  • Instalación: tu tarde o la de otra persona.
  • Software: el panel donde creas las listas de reproducción y decides cuándo reproduce cada pantalla, que normalmente se cobra por pantalla.
  • Contenido: alguien tiene que crear y cambiar lo que sale en la pantalla.
  • Electricidad: poca por hora, no tan poca al año.

Las cuatro primeras se pagan casi siempre una vez. Las tres últimas no dejan de llegar.

La pantalla

Es la partida individual más grande y en la que más vale la pena gastar. La elección está entre un televisor doméstico y una pantalla profesional. Un televisor doméstico está pensado para unas pocas horas de uso al día. Un panel profesional está preparado para funcionar de doce a veinticuatro horas, suele ser más luminoso y está pensado para montarse en un espacio estrecho. La diferencia entre una pantalla profesional y un televisor tiene su propio artículo.

Como rangos habituales: un televisor doméstico de 43 pulgadas de una marca conocida cuesta entre 250 y 500 €, y una pantalla profesional de 43 pulgadas preparada para muchas horas diarias, aproximadamente entre 450 y 900 €. En 55 pulgadas, cuenta con unos 400 a 800 € para un televisor doméstico y de 650 a 1.300 € para un panel profesional. Una pantalla de alto brillo orientada a un escaparate es otra categoría, con precios de otra categoría, así que pide presupuesto.

Hay dos cosas que mueven esta partida más que la marca. La primera es el tamaño: compra pensando en la distancia desde la que se va a leer, no en la pared. La guía del tamaño de pantalla hace esas cuentas. La segunda es la resolución. Full HD es lo adecuado para la mayoría de las salas, y el 4K es dinero gastado en detalle que nadie ve a cuatro metros.

Una cosa más que comprobar: la garantía. Algunas garantías de televisores domésticos no cubren el uso profesional. Lee las condiciones antes de colgar un televisor encima de un mostrador doce horas al día.

El reproductor

Un box Android TV que cumpla suele costar entre 40 y 120 €. Lo que importa no es la marca, sino cuatro características: Android 8 o posterior, 2 GB de RAM o más, ethernet por cable si puedes conseguirlo y encendido automático tras un corte de luz. La guía de boxes Android para digital signage las repasa.

A veces el reproductor no cuesta nada:

  • Un televisor con Android TV o Google TV puede instalar directamente la app de SignageStack, sin box.
  • Un PC con Windows que ya tengas puede ejecutar la app de SignageStack para Windows, que funciona a pantalla completa, arranca con Windows y se recupera sola. Un Mac ejecuta el reproductor web en un navegador a pantalla completa que se abre al arrancar el equipo.

Un smart TV de Samsung (Tizen) o LG (webOS) no tiene una app nativa de SignageStack. Su navegador integrado puede abrir el reproductor web, pero no se reinicia solo tras un corte de luz ni se queda fijo a pantalla completa. Para una pantalla que nadie vigila, añade un pequeño box Android.

Compra un box, pruébalo una semana en la pantalla real y después compra el resto. Guarda uno de repuesto.

Soporte, cables y corriente

Son importes pequeños que se vuelven grandes cuando algo falla.

  • Soporte de pared. Un soporte fijo o inclinable para una pantalla de 43 a 55 pulgadas suele costar entre 20 y 80 €. Los brazos articulados y los soportes de techo cuestan más. Comprueba el patrón VESA de la parte trasera de la pantalla y de qué está hecha la pared.
  • Cable HDMI, más uno de repuesto. Unos pocos euros cada uno. El de repuesto va a un cajón, porque el cable es la pieza que falla.
  • Cable de red. Vale la pena llevar ethernet por cable hasta la pantalla. Si el router está detrás de la cafetera, en la otra punta de la sala, lo que cuesta es la canaleta y los taladros, no el cable.
  • Un enchufe detrás de la pantalla. Si no hay uno donde tiene que ir la pantalla, es trabajo de un electricista. Pide el presupuesto antes de elegir el sitio, no después.

Instalación

Una pantalla en un tabique de placas de yeso es una tarde para cualquiera que se maneje con un taladro. La obra de ladrillo u hormigón, los techos o varias pantallas justifican pagar a alguien, con el trabajo hecho fuera del horario de apertura. En cualquier caso, deja el reproductor accesible sin tener que cerrar la tienda.

Software

El software de digital signage se suele cobrar de una de estas maneras:

  • una suscripción por pantalla, a veces por niveles en los que la programación, los informes o los usuarios adicionales cuestan más, y a veces con cuota de alta;
  • una licencia única, en la que las actualizaciones y el soporte pueden cobrarse aparte;
  • software gratuito o de código abierto, en el que el coste pasa al alojamiento, las actualizaciones y tu propio tiempo, como explica el artículo sobre software de digital signage gratis.

SignageStack es un punto de referencia: 11 € por pantalla al mes, o 100 € por pantalla al año, sin IVA. Hay un único plan con todas las funciones, sin cuota de alta, sin cobro por usuario y sin mínimo, y la facturación mensual es mes a mes. Cuenta como pantalla cada pantalla que añades en el panel. Un acuerdo Enterprise añade precios por volumen, un contrato de tratamiento de datos firmado, un SLA de disponibilidad y acompañamiento en la puesta en marcha, con precio a consultar. Las cifras actuales están en la página de precios.

En tres años, el software de una pantalla con facturación anual suma 300 €, menos que una pantalla profesional típica. Compres lo que compres, hazle a cada proveedor las mismas preguntas: qué cuenta como pantalla, qué funciones van en qué nivel, si los usuarios cuestan aparte, si hay cuota de alta o permanencia mínima y si el precio incluye IVA. La lista de comprobación para elegir software tiene el resto.

Contenido: el coste que nunca llega en forma de factura

Una previsión razonable para una pantalla es una tarde para montar la primera lista de reproducción y alrededor de media hora a la semana después. Es más si cada diapositiva se diseña desde cero, y menos si buena parte de la pantalla se actualiza sola.

Lo que mantiene pequeña esta partida:

  • Apps que se actualizan solas. Un reloj, el tiempo o los tipos de cambio no necesitan atención semanal. SignageStack incluye 32 apps en el plan.
  • Un formulario en lugar de una herramienta de diseño. La app Carta digital toma los platos escritos a mano o importados de un CSV y los coloca en uno de once diseños. Un cambio de precio es una corrección, no un rediseño.
  • Lo que ya tienes. Una carta que existe en PDF puede ir a la pantalla tal cual. Los diseños hechos en Canva, o una presentación de Google Slides, se pueden conectar en lugar de volver a exportarlos cada vez.
  • Activar y desactivar en lugar de rehacer. Un elemento de una pantalla se puede desactivar y volver a activar sin borrarlo, así que una oferta de temporada vuelve el año siguiente con un toque. Eso sí, nada retira una promoción por ti: apunta su fecha de fin en tu calendario y desactívala ese día.

Un coste que sorprende a mucha gente es el sonido. La mayor parte del digital signage funciona en silencio. Si una pantalla reproduce música que los clientes pueden oír, eso es comunicación pública, y en la mayoría de los países necesita una licencia de la entidad local de gestión de derechos musicales (en España, por ejemplo, la SGAE).

Electricidad

La etiqueta energética de la UE de un televisor o una pantalla indica el consumo en kWh por cada 1.000 horas, y esa cifra es el mismo número que la potencia en vatios. El coste anual es:

vatios × horas encendida al año ÷ 1.000 × tu precio por kWh

Para un panel real: un fabricante indica para su pantalla profesional de 55 pulgadas un consumo típico de 154 W. Una cafetería abierta doce horas al día, seis días a la semana, la tiene encendida unas 3.744 horas al año, lo que supone unos 577 kWh. Eurostat sitúa el precio medio para clientes empresariales medianos en Alemania en unos 0,23 € por kWh, sin IVA, en el segundo semestre de 2025. A ese precio, la pantalla cuesta unos 130 € al año en funcionamiento. Una cafetería consume mucho menos que las empresas de esa franja, y los consumidores más pequeños suelen pagar más por kWh, así que el precio que hay que usar es el de tu propia factura.

Así que, en un panel luminoso que está encendido todo el día, la electricidad puede quedar en el mismo rango que el software. Una pantalla más pequeña o menos luminosa consume menos; mira su etiqueta.

Para reducirla, apaga la pantalla cuando no hay nadie. El horario de SignageStack pone una pantalla en espera fuera de horas: en negro, sin reproducir nada. Pero en la mayoría de las pantallas LCD una imagen negra no equivale a apagada, porque la retroiluminación puede seguir encendida. Para la factura de la luz, usa la programación de encendido y apagado de la propia pantalla si la tiene, o un temporizador. En cualquiera de los dos casos, asegúrate de que la pantalla se enciende sola cuando vuelve la corriente. El reproductor Android arranca al encender el equipo y tras un corte de luz, así que se pondrá en marcha con ella.

Ejemplo con números: una cafetería con una pantalla

Una cafetería con una pantalla encima del mostrador que muestra la carta, un código QR para las reseñas y el tiempo. Dos versiones: reutilizar el televisor que ya está en la pared o comprar un panel profesional de 43 pulgadas.

Partida

Reutilizando un televisor

Comprando nuevo

Pantalla

0 €

450–900 €

Box Android TV

40–120 €

40–120 €

Soporte de pared

0 €

20–80 €

Cables, incluido uno de repuesto

10–30 €

10–30 €

Software, primer año (plan anual)

100 €

100 €

Primer año

150–250 €

620–1.230 €

Los rangos de hardware son precios habituales de tienda, que en la mayor parte de Europa incluyen el IVA. El precio del software es sin IVA. Con facturación mensual, la línea de software es de 132 € en lugar de 100 €.

Suma el tiempo (una tarde para empezar y después aproximadamente media hora a la semana) y la electricidad según la fórmula de arriba. A partir del segundo año, el único coste fijo es el software.

Empieza por la columna de la izquierda: pon la carta en el televisor que tienes y mira qué leen de verdad los clientes. Compra el panel profesional cuando el televisor muestre sus límites, ya sean las horas, el brillo o que no vuelva a encenderse tras un corte de luz.

Ejemplo con números: veinte pantallas en cinco tiendas

Una cadena de panaderías con cinco tiendas. Cada una tiene tres pantallas de carta de 43 pulgadas encima del mostrador y una de 55 pulgadas en la zona de mesas. Todas son paneles profesionales, porque funcionan desde la apertura hasta el cierre.

Partida

Veinte pantallas

15 pantallas profesionales de 43 pulgadas

6.750–13.500 €

5 pantallas profesionales de 55 pulgadas

3.250–6.500 €

20 boxes Android TV

800–2.400 €

20 soportes de pared

400–1.600 €

Cables, incluidos los de repuesto

200–600 €

Instalación

un presupuesto por tienda

Software por año (plan anual)

2.000 €

Eso deja el hardware en aproximadamente 11.400 a 24.600 € antes de la instalación, y el software en 2.000 € al año, o 2.640 € con facturación mensual.

Lo que cambia con veinte pantallas no es tanto el precio por pantalla como el sitio por donde se escapa el dinero:

  • Visitas a la tienda. Un box que no vuelve a arrancar tras un corte de luz significa que alguien tiene que ir en coche a la tienda. Para eso sirven el encendido automático, el ethernet por cable y un box preparado para el modo quiosco. El panel muestra si cada reproductor está en línea y cuándo se conectó por última vez, así que un box que se ha caído se ve sin que nadie tenga que llamar. Una pantalla apagada desde el enchufe de la pared, con el box todavía funcionando, no se ve.
  • El tiempo de contenido no crece con las pantallas. Si las cinco tiendas muestran la misma carta, la misma lista de reproducción va en todas las pantallas de carta, y un precio cambiado una vez cambia en todas. El tiempo crece con el número de cosas distintas que muestras, no con el número de pantallas.
  • Estandariza el hardware. El mismo box y la misma pantalla en todas partes significan que un repuesto sirve para cualquier tienda. Prueba uno de cada antes de pedir veinte.
  • La prueba de que se reprodujo. El historial de reproducción por pantalla, exportable en PDF, responde a «¿estaba puesta la carta nueva?» sin una llamada.

A este tamaño también tiene sentido preguntar por precios por volumen. El acuerdo Enterprise de SignageStack existe para eso, y para el contrato de tratamiento de datos firmado y el SLA de disponibilidad que puede exigir el departamento de compras de un cliente más grande.

En qué no vale la pena gastar

Hay dinero que no compra nada:

  • un box «especial para digital signage» al triple de precio del mismo chipset;
  • un reproductor que viene con software que no vas a usar;
  • cualquier cosa que necesite un técnico del proveedor para reinstalarla;
  • una licencia por dispositivo además del software que ya pagas.

Por dónde empezar

Mide dónde va a estar la gente y después prueba el software antes de comprar ningún hardware. El reproductor web funciona en un navegador, en un portátil o en un televisor que ya tienes, y la prueba de SignageStack cubre una pantalla durante 21 días con todas las funciones, sin tarjeta. Cuando hayas visto tu propia carta en tu propia pared, calcula el precio de la pantalla para la sala que tienes de verdad. La página de equipo enumera qué buscar, y la guía para pequeñas empresas explica cómo gestionar esa primera pantalla.

Preguntas frecuentes

Sí: existen licencias de pago único y software gratuito de código abierto, pero el coste pasa a las actualizaciones de pago, al alojamiento o a tu propio tiempo. SignageStack es una suscripción de 11 € por pantalla al mes o 100 € al año, sin cuota de alta y sin mínimo.

Depende del proveedor, así que pregunta. Los precios de SignageStack no incluyen IVA, que se aplica en la factura según dónde esté registrada tu empresa, mientras que el hardware de tienda suele anunciarse con el IVA incluido.

Con SignageStack cuenta cada pantalla añadida en el panel, tenga o no un dispositivo emparejado. Elimina las pantallas que ya no uses, avísanos y la siguiente factura cubrirá el número menor.

Normalmente pocos. El reproductor descarga los archivos una vez y los guarda en caché en lugar de transmitirlos en cada vuelta; las emisiones en directo, YouTube y las páginas web son la excepción, porque se cargan en el momento de reproducirse.

Sí. El reproductor web de SignageStack funciona en un navegador, en un portátil o en un televisor que ya tienes, y la prueba de 21 días cubre una pantalla con todas las funciones y no pide tarjeta.

Pruébalo en una pantalla que ya tienes

Veintiún días con todas las funciones, en un televisor y un navegador que ya tienes. Sin tarjeta.